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Régimen de visitas para los abuelos

Con respecto a los regímenes de visitas, ya sea del padre no conviviente o de alguno de los abuelos, hay que tener en cuenta todos los antecedentes. Es muy fácil aleccionar a los niños para que digan lo que uno de los padres quiere, ya sea por miedo, coacción o por amor y deseo de agradar a ese padre.

Las relaciones con los niños se desarrollan de forma presencial, no en el imaginario. Los vínculos se generan personalmente, por lo cual, si un niño no tiene contacto con un padre o un familiar, es difícil que pueda querer tener contacto con él.

Este fallo resuelve un régimen de visitas a favor de unos abuelos, dándoles la posibilidad de generar ese vínculo. Vigilado y buscando resultados.

 

Síntesis del Fallo

Régimen de visitas. Abuelos. Concede un régimen de visitas, de acuerdo a un procedimiento gradual y con la intervención del Ministerio Público Pupilar, a la abuela paterna de dos menores, cuya progenitora se oponía al mismo alegando que ello implicaba someter a los niños a tener vinculación con la persona que negó los actos cometidos por el padre de los menores (denunciado por violencia y abuso y, posteriormente, sobreseído) en perjuicio de ellos. Entiende que no se advierten óbices indicadores de una situación de riesgo para los menores, que justifiquen denegar el régimen de contacto pedido y, por lo tanto, no corresponde negar a la actora el derecho de vinculación con sus nietos, ya que si bien existe alguna conducta reprochable en el padre, no puede ni debe perderse de vista que la abuela no se encuentra invalidada legalmente para hacer efectivos sus derechos.

Síntesis del fallo:

…”I.- Antecedentes:
Que la sentencia de fs. 203/205 hizo parcialmente lugar a la demanda y
otorgó a A F C el derecho de tener un régimen de contacto con sus dos nietos
y estableció que ese ejercicio se ejercerá, “de ser menester, de acuerdo al
procedimiento de ejecución de sentencia”, ateniéndose a las pautas
establecidas y con la intervención del Ministerio Público Pupilar.
La actora inició las presentes actuaciones contra C V R, a los fines de que se le
reconozca su derecho a visitar y tener un régimen de contacto con sus dos
nietos, C N y F B S, ambos menores de edad. Propuso a tal fin un sistema de
encuentros en días y horas determinados.
La sentencia fue apelada por la madre de los menores quien expresó agravios
a fs. 232/236, cuestionando que se haya hecho lugar a la demanda.

 

II.- Los agravios.
La demandada cuestionó que se hiciera lugar al régimen de contacto sin
considerar el judicante que en las actuales circunstancias la actora no tiene
derecho a vincularse con sus nietos y por consiguiente, no pueden ser
sometidos a un proceso de ejecución de visitas. Entendió que acceder al

régimen de visitas implica someter a los niños a tener vinculación con la
persona que negó los actos cometidos por el padre de los menores en
perjuicio de ellos.
Sostuvo la demandada que el fallo evidencia las dudas que el señor juez “a
quo” padeció al dictarlo, pues entiende que el hecho de diferir el
cumplimiento de la vinculación al proceso de ejecución, demuestra la
imposibilidad de cumplimiento y como consecuencia de ello, es evidente la
improcedencia de la demanda, pues si el magistrado entendió que la actora
tenía derecho al régimen de visitas debió establecer la medida en que dicho
derecho debería ser ejercido.
Por su parte la Defensora de Menores de Cámara también cuestionó que se
haya hecho lugar a la pretensión, pues consideró que se ha omitido tener en
cuenta las claras negativas de ambos menores a vincularse con la actora.

 

III.- Como ha decidido este tribunal en numerosos precedentes, la legislación
vigente ha dado prioridad fundamental al interés superior de los menores
(art.3, ap.1 de la Ley n 23.849, ADLA L-D, pág. 3693) y confiere, en diferentes
normas, especial relevancia a lo que se ha denominado como “interés del
hijo” (art. 264 ter del Cód. Civil) o “interés familiar” (art. 264 quater de dicho
cuerpo legal), postulados que cobran fundamental trascendencia en la
adecuada solución del presente caso.
Por ello, todo régimen de visitas debe ser establecido de modo que
contemple por sobre todo el interés de los menores y así preservar una
relación adecuada que los beneficie. No debe atenderse a la mayor
comodidad de las partes, ni las visitas deben convertirse en ocasión para
reavivar discrepancias, debiendo llevarse a cabo del modo que ello garantice
trato personal entre los partícipes, sin generar situaciones que resulten
disvaliosas para el cumplimiento de su fin.
Si bien corresponde diferenciar el derecho de visita de los padres con
relación a sus hijos respecto del que el art. 376 bis del Código Civil concede a
los abuelos y demás parientes que se deben recíprocamente alimentos, ello
no implica desvalorizar la relevancia de la presencia de tales familiares en la
vida de un niño.
El derecho de contacto de los abuelos con los nietos se basa en la fuerza que
emana del nexo biológico, alimentando sentimientos de amor, afecto y

cariño entre los diversos integrantes de una misma familia; y cuando más
cercano es el parentesco, más intensos son esos lazos. Tratándose de
abuelos, que son los padres de los padres, se produce esa unión estrecha que
a los unos les permite el disfrute de ver en sus nietos la perpetuación de ellos
mismos, y a los otros el imperceptible gozo de ser queridos. El derecho de
visita a los abuelos o a otras personas que no sean los padres, que la ley
reconoce, halla su fundamento en una suerte de contrapartida jurídica, que
es la obligación que éstos tienen de dar alimentos en ciertos casos. Este
derecho tiene su fundamento último en la mutua protección del núcleo
familiar, la solidaridad que se supone debe existir entre ellos y, en definitiva,
el afecto. (Salas- Trigo Represas- López Mesa, “Patria Potestad, derecho de
visitas”, Código Civil Anotado, Lexis Nros. 6804/032250).
Así, el derecho a tener una adecuada comunicación con sus nietos es de
carácter inalienable e irrenunciable, y sólo puede ser suspendido cuando
medien causas de extrema gravedad que puedan significar un riesgo para los
menores. Así se ha resuelto que, pese a la oposición de los padres,
corresponde establecer un régimen de visitas a favor de la abuela cuando no
se demuestra que la relación con sus nietos pueda significar un perjuicio para
la persona de los niños. Ello, con el objeto de que los menores tengan una
visión completa de su grupo familiar que la prepare para desenvolverse en la
vida de relación y para superar y evitar que los conflictos entre los adultos
trasciendan a la esfera del niño, a quien ha de protegerse. (CNCiv. Sala G.
3/12/2008, Lexis. 10/10122).

En el caso de autos resulta relevante resaltar lo informado por los expertos
psiquiatras en lo que respecta a los menores.
Con relación a F la perito psiquiatra, Licenciada Alicia Werber, informó que
“El pedido de su abuela paterna a través de un juzgado y no de manera
personal imprime o dice del vínculo que tiene ésta con su nieta. No hubo un
acercamiento afectivo que la lleve a Florencia a querer relacionarse con ella.
Esto hace que nuevamente tenga que afrontar algo que no desea, no es una
elección sino una imposición”. Agregó la experta que “la abuela nunca la
defendió ni hizo ninguna crítica en relación a lo que Florencia ha vivido, sino
que la trató de mentirosa” (ver fs. 184/5).

Añadió que “la persistencia de esta demanda la vuelve temerosa e insegura y
la pone en una situación de pasiva si tuviera que aceptar lo que la abuela
desea. Nuevamente enfrenta una situación de violencia impuesta por otro”
(ver fs. 185).
Con relación a C la licenciada Asunción Sánchez informó que el menor
manifestó que no está dispuesto a ver a su abuela, ello en virtud de que
nunca ha tenido un vínculo afectivo con la misma, no tiene recuerdos de
compartir momentos y no entiende porque su abuela quiere verlo si nunca
intentó un acercamiento a él afectivamente, más allá del vínculo formal.
Agregó la experta que el menor no sintió de parte de su abuela nunca un
apoyo, por lo contrario, el niño manifestó que la misma desestimó sus dichos
tratándolo de “mentiroso”, no intentando escuchar y comprender lo que su
nieto se animaba a afrontar y descubrir (ver fs.187).
Ambas psiquiatras opinaron que no era aconsejable la re-vinculación con la abuela paterna y sugirieron postergar el contacto para cuando medie una decisión personal por parte de los menores (ver fs. 185 y fs. 187 respectivamente).

Ahora bien, si la ley reconoce el derecho de los abuelos a gozar de un
régimen de visitas con respecto a sus nietos (arts. 367 y 376 bis, Cód. Civil),
cabe concluir que para suspender el ejercicio de ese derecho deben existir
causas graves que así lo aconsejen. De donde se infiere que, en principio,
corresponde admitir la natural relación entre abuelos y nietos, que se
concreta en las visitas, las que excepcionalmente pueden suspenderse o
denegarse cuando existan razones de riesgo cierto que revelen la
inconveniencia para la adecuada formación de los menores, por los perjuicios
a la salud moral o física que podrían ocasionarles.
En el caso, de una atenta lectura de estas actuaciones, de la denuncia por
violencia y de la causa penal por abuso, en la que el padre fue sobreseído por
no encontrar probado el delito que se le imputó, no se advierten óbices
indicadores de una situación de riesgo para los menores, que justifiquen
denegar el régimen de contacto pedido, cuando necesariamente se realizará
la revinculación con la necesaria supervisión, que permita adecuar el régimen
a la situación de los niños y a la evolución de su relación con la abuela
paterna.

Es que el derecho de visitas de la abuela no puede limitarse ni negarse sino
por razones de peso, que evidencien que la relación entre ella y sus nietos es
nociva, puesto que se debe partir de la idea de que, si no existen graves
motivos, la vinculación de los niños con su abuela es altamente positiva y, por
ende, forma parte del mejor interés de la menor que ello suceda (CNCiv. Sala
F. R.561.445- Expte.: “F., G. N. c/ T., E. s/ régimen de visitas”, del
31/10/2011).
Asimismo, ninguna duda cabe acerca de la importancia que tiene la opinión
de los menores cuando se encuentran en condiciones de expresarlo
libremente. Sin embargo, ello no significa que sobre ellos deba recaer la
responsabilidad de adoptar determinadas decisiones, ni la liberación de los
padres que se encuentran en ejercicio de la patria potestad, del deber de
decidir sobre todas las cuestiones relevantes atinentes a su persona. En caso
de no ponerse de acuerdo los progenitores, o como en el caso la madre de
los menores con la abuela, dicho deber pesa supletoriamente sobre los
órganos judiciales.
En atención a lo expuesto, entiendo que no corresponde negar a la actora el
derecho de vinculación con sus nietos, ya que si bien existe alguna conducta
reprochable en el padre, no puede ni debe perderse de vista que la abuela no
se encuentra invalidada legalmente para hacer efectivos sus derechos con
respecto a sus nietos. Por ello, considero que deben permitirse y facilitarse
los mecanismos necesarios para restablecer la vinculación abuela-nietos, en
tanto no se encuentra probada la existencia de causas graves que
descalifiquen a la actora para mantener el normal contacto con los niños.
Ello, por supuesto, subordinado al estado psico-emocional de los menores; el
que necesariamente habrá de marcar las pautas temporales de la relación.
IV.- Por las razones expuestas, propongo con mi voto confirmar lo decidido
en la instancia de grado en cuanto hace parcialmente lugar a la demanda,
otorgando a A F C el derecho de tener encuentros con sus dos nietos,
conforme el régimen gradual, que se considere más adecuado durante el
proceso de revinculación. Por consiguiente, devueltos que sean los autos,
deberá convocarse a una audiencia con citación de las partes y de los
menores, la defensoría de grado y la trabajadora social del juzgado, para que
se instrumente el contacto y la revinculación de los menores C y F S con su

abuela A F C. Con costas de Alzada a la demandada en su calidad de vencida
(arts. 68 del CPCCN). …

…Y Vistos:

Lo deliberado y conclusiones establecidas en el Acuerdo precedente, el
Tribunal Resuelve: I) Confirmar la sentencia de grado en cuanto otorgó a A F
C el derecho de tener encuentro con sus dos nietos, ordenando que se
convoque a la menor brevedad a una audiencia, con citación de las partes y
los menores y la defensoría de grado, debiendo asistir la trabajadora social
del juzgado, para que se instrumente el contacto y la revinculación de los
menores C y F S con su abuela A F C. II) Imponer las costas de Alzada a la
demandada, en su calidad de vencida (art. 68 del CPCCN). III) A los efectos de
conocer en las apelaciones de fs. 219 y 225, deducidas por considerar bajos
los honorarios regulados a fs. 203/5, se tendrá en cuenta que el presente
proceso carece de contenido patrimonial, como así también que se trata de
los honorarios correspondientes a profesionales que revisten carácter de
auxiliares del juez. Ante ello, a los fines regulatorios corresponde que sus
trabajos sean apreciados en función de la actividad cumplida -en este caso
informes de fs. 102/4 y 119/20 – ponderando las extensiones de los mismos.
En consecuencia, por no resultar reducidos los regulados a favor del perito
psiquiatra, Dr. R. G. F., por su labor señalada, se los confirma. Por resultar reducidos los fijados a la Lic. L. P. M., por su informe socio-ambiental, se los eleva a la suma de PESOS UN MIL TRESCIENTOS ($1.300)…”

 

Updated: abril 1, 2014 — 12:03 pm
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